Cantando Por Un Sueño


“Que rico día de lluvia

Que lluvia rica en alegría

Que alegría tan irónica

Que ironía de día”

¿Qué culpa tiene Santiago, que el infierno se llame Transantiago?

Santiago se aprontaba para su primer día de clases. Toda su fe estaba en que a partir de este momento, su vida cambiaria para siempre

Cuando llegó a su nueva sala de clases todo iba bien, se sentó, habló unas palabras con gente que en su corta vida había visto; hasta tuvo un par de miradas con una niña muy linda que sería compañera suya. Todo iba bien… hasta el fatídico momento en que la profesora comenzó a pasar la lista de asistencia.

Fue en ese justo momento en que dijeron su nombre cuando toda su vida se fue al demonio:

– ¿Santiago?

– Presente!

– Ja!, como el Transantiago! – dice la profesora.

Todos sus compañeros, y la profesora, comenzaron a reírse de el, casi reprochándole por la maldita coincidencia

Desde ese día, que el pobre de Santiago es motivo de burlas y risas por todo el colegio. Es más, hasta la gente en la calle, sin saber porque, lo queda mirando y lo apunta con el dedo, con ira y burla en sus miradas:

Santiago no tiene la culpa.